jueves, 31 de julio de 2008

LA VERGUENZA DEL TRANSPORTE EN MADRID

Los abonos de transporte público suben mañana
EL PAÍS - Madrid - 31/07/2008

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Cambio de mes y cambio de tarifas. A partir de mañana, y como ya se había anunciado, los billetes en el transporte público de la Comunidad de Madrid suben un 3,27% de media. El incremento, aprobado por la Consejería de Transportes el 18 de julio, se suma a la tradicional subida de enero, que este año fue de media un 4,10%, lo que supone, teniendo en cuenta las dos alzas, un incremento del 9% para el metrobús y del 7% para el abono del tipo A.
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Las tarifas quedan de la siguiente forma: el abono de 10 viajes pasa de costar 6,70 euros a siete; los abonos mensuales más frecuentes, el A y el B1, pasan de 42,10 a 43,50 y de 48,80 a 50,80, respectivamente; y el abono joven, para menores de 21 años, sube de 27,20 a 28 euros.
El billete sencillo de Metro seguirá en un euro, y el combinado se mantiene también en 1,90. Tampoco ha subido el abono para la tercera edad, que se queda en los 10,50 euros.
Cortes en la línea 1
El tramo de la línea 1 entre Tribunal y Atocha estará cortado desde el sábado hasta mediados de septiembre, según confirmó ayer un portavoz del Consorcio Regional de Transportes.
El parón se debe a las obras de la estación de Cercanías de Sol. Aunque el Consorcio aún no lo ha comunicado oficialmente, ayer ya se informaba por los altavoces de Metro de la interrupción. "Habrá un servicio especial que hará el mismo trayecto que el tramo de la línea 1 que no funcione", indicó el portavoz. A este corte en el tramo más céntrico de la línea 1 se suma el de la línea 7 entre Pueblo Nuevo y Estadio Olímpico, desde el 5 de julio hasta el 1 de septiembre.

domingo, 20 de julio de 2008

COMITE REGIONAL JSM

Hoy día 20 de julio, en el Centro Cívico Julián Besteiro de Leganés, ha tenido lugar el Comité Regional de Juventudes Socialistas de Madrid, en el cual había que elegir a los delegados que acudirán al Congreso del PSM en septiembre. La verdad que pensábamos que las cosas iban a transcurrir con normalidad y sin ningún tipo de alteración, pero sorprendentemente no ha sido así.
Al llegar y acreditarnos nos hemos encontrado con que resulta que también íbamos a debatir la ponencia de estatutos del PSM, la cual sinceramente no recordamos haber recibido y mucho más claro nos ha quedado al ver que solo tres agrupaciones habían enmendado dicha ponencia. Tras el pertinente escrito de protesta empezó la fiesta: presentación de candidaturas, votación y debate. Nosotros decidimos ir pronto a votar y lo primero que nos encontramos es a una compañera sentada junto a la mesa de papeletas vigilando las papeletas, la verdad que no tenía mucho sentido y la pedimos amablemente que se saliera, pero lo que parecía un error por su parte se convirtió en una orden para vigilar que “nadie rompiera” las papeletas ni alterase la jornada de votación. Bueno, sinceramente Latina pensó que era preferible la libertad de voto, secreto y sin ningún tipo de presión y poco a poco las agrupaciones se fueron haciendo eco y ya éramos más los que nos quejábamos de esa situación, hasta que conseguimos que se salieran de ese cuarto y pudiéramos votar con la puerta cerrada y sin nadie que mirase nuestras manos votar con sinceridad y verdadera lealtad, lealtad a unos principios y valores que aun nos anima a seguir luchando por los jóvenes de nuestra sociedad. Muchos aun no entendemos como les podía extrañar que quisiéramos votar sin ojos en un lado o en la espalda...Creo que hoy retrocedimos un par de décadas durante un tiempo, menos mal que la cordura pudo en ese momento y las cosas empezaron a desarrollarse con más normalidad.
El resto de la jornada fue tranquila, compañeros debatiendo, otros en la votación, gente charlando, haciendo cálculos sobre las listas...vamos, una jornada normal, hasta que llego el momento mágico del día, ese momento por el que muchos no nos arrepentimos el haber madrugado hoy, domingo, el momento en que se hacía el recuento y se procedía a la lectura de resultados. La primera alternativa presentada a una lista regional de juventudes obtenía un buen resultado, muchos dirán que hemos perdido, esta claro que si, hemos sacado menos votos, pero ganar no es sacar más, sino el dar ese toque de atención de que las juventudes estamos para otra cosa, que nosotros tenemos otros objetivos y que no estamos al servicio de nadie ni vamos a ser utilizados por nadie, tenga el cargo que tenga. Nuestro mensaje se ha hecho fuerte, y que nuestra libertad e ideas serán nuestra bandera siempre que nos encontremos muros que intenten que nos rindamos.
Para aquellos que sientan o piensen que hemos cometido un error, que hemos divido la federación, solo un mensaje: el debate enriquece, el “amiguismo” no tiene que ser motivo para que nadie salga beneficiado por nada, y el trabajo y la constancia debería ser lo normal a nuestra edad, y no algo que se haga cuando se acerquen este tipo de eventos. Compañeros, como un compañero de Latina ha dicho muchas veces:!RECTIFICAR, RECTIFICAR Y RECTIFICAR¡

Juventudes Socialistas de Latina

viernes, 18 de julio de 2008

La coherencia de los socialistas de Latina

Parece que se van a enfrentar dos listas muy distintas en el próximo comité regional de las Juventudes Socialistas de Madrid. Una es la dirigida por su Secretario General, Daniel Méndez, y otra es una unión crítica a su forma de dirigir las Juventudes en Madrid, y básicamente una lista que apoya a Tomás Gómez.

Yo, personalmente, ya ha quedado muy claro que no veo bien que esté Tomás Gómez por una razón: no hace oposición. Pero es un socialista, y si resulta elegido lo apoyaré igualmente desde mi voz crítica, y si mejora y sabe dar lo mejor de sí mismo podré decir, ¡Eureka, era hora!

Pero yo, apoyaré siempre a alguien muy importante en mi concepción política: José Cepeda. Y diré por qué, contando una historia:

Era 2003, en la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas, con Trinidad Jiménez como candidata por el Ayuntamiento y Rafael Simancas por la Comunidad. Yo aún, con 14 años, acababa de tomar cuenta desde el año pasado de la necesidad de tener una idea política. Del marxismo leninista, hasta por el trotskismo, qué infantil era, llegué al socialismo. ¡Y en qué momento! En plena contestación política de la izquierda contra el aznarismo en el poder.

Y en eso, hubo un mitin en mi barrio, Aluche, donde vinieron los dos candidatos y también un candidato a la Asamblea que era también del mismo distrito, de Latina. Era José Cepeda. Aún recuerdo perfectamente aquel “vamos a llenar de puños y rosas las urnas”. ¡Y vaya si lo conseguimos! Tanto que el PSOE ganó aquellas elecciones. Lo triste vino después.

Pero, en aquel momento, yo me decanté definitivamente por el Partido Socialista. Era un gran discurso, la gran izquierda, el gran proyecto integrador por España y por Madrid. Y Cepeda, alguien que no es un político más, sino un vecino mío más. Y lo que pensaba me llegó.

Pasó mucho, hasta, lo recuerdo bien, el 2 de Febrero de 2006, cuando acudí a las Juventudes de mi distrito, a afiliarme. Tenía, al revés que mucha gente, una concepción de la política positiva. Pensaba, y pienso, que mucha gente sirve sin molestarse en tener unas ambiciones personales negativas. El Socialismo es algo superior, es la unión por hacer un mundo más justo. Y yo iba a poner mi particular grano de arena.

Pero, no pasaron muchos meses, hasta que desde la dirección regional de las Juventudes, desde su Secretaría de Organización, se montó, con prácticas detestables y en nada éticas, una moción de censura contra una ejecutiva elegida ¡un mes antes! Fue un tremendo jarro de agua fría, un despertar de mi ceguera. Porque, ¡resultaba que sí había gente despreciable en la política! Y no desde lo más alto, sino desde la escala más pequeña, incluso desde una organización juvenil cuyo principal propósito es ser el vehículo conductor de los problemas de los jóvenes según el socialismo.

Qué gran decepción, sinceramente. Se me partió el corazón, porque en las Juventudes, mis Juventudes, y en el Partido, mi Partido, que con todo mi corazón amo porque son la mayor obra que pudo hacer Pablo Iglesias por los trabajadores españoles, ¡había manzanas podridas en su interior!

Con mucho esfuerzo, de todos los que participábamos de dirigir las Juventudes de mi distrito, conseguimos tumbar aquel despropósito, y esos despreciables, habían recibido lo que merecían: la derrota. Las Juventudes, como Cádiz bajo la invasión francesa, habían resistido.

Y al año siguiente, tocó un proceso congresual en las Juventudes Socialistas de Madrid. Óscar Blanco dejaba la Secretaría General. Yo, que en entre 2006 y 2007 me dediqué a pensar únicamente en mi trabajo local, de cara a mis vecinos, no había reparado en nada más allá de Latina. Algún acto genera y poco más, pero, tonto de mi, pensaba que todo era igual de feliz que en Latina. Por eso, cada vez que alguien dice algo en contra de mi agrupación, pienso: “¿Pero, de qué va? Si nuestro trabajo, nuestra actividad, nuestra relación, es exquisita. Personalmente creo que el demérito propio crea resentimiento al mérito ajeno.

Volviendo al Congreso de 2007, se postulaba un único candidato a la Secretaría General: Daniel Méndez, el mismo Secretario de Organización que había orquestado la fracasada moción de censura. Estaba claro que, por coherencia, no se podía apoyar a una persona así. Pero ya reveló lo que ahora sigue siendo un constante de él: engañar. Y nos engañó, sí, tontos de nosotros. Pensábamos que había aprendido la lección y que ahora ejercería una labor exquisita. Le dimos los avales que necesitaba para postularse como candidato porque pensábamos que reconocería el peso y la labor de mi agrupación. ¡Pobre ilusos! Nada, absolutamente nada. Claro, y hay que reconocer, que nos ofreció un puesto florero, de no hacer nada y de callarnos la boca. Y claro, ya más tontos no fuimos. Y así, una de las agrupaciones de mayor actividad y mayor peso se quedó fuera.

Daba igual que nos dejáramos todo por los jóvenes de nuestro distrito, daba igual que estuviéramos siempre donde fuera necesario. Nuestro trabajo daba igual, porque, entre la ambición personal y el mérito colectivo, la inquina personal puede más. Ya digo que el mérito ajeno crea resentimiento.

Aún así, no nos rendimos. Continuamos con nuestra labor local, elegimos una nueva ejecutiva local y un nuevo Secretario General, pero el resentimiento hacia nuestra agrupación no cesó. Daba igual quien estuviese, porque era un enemigo a batir. Nosotros, por nuestra parte, conservamos la desconfianza hacia el aparato regional pero no hemos hecho nada desestabilizador, dimos la oportunidad de enmendar los viejos errores.

Pero nada, los grandes esfuerzos de las Juventudes de Madrid se dirigieron a asegurar unos cuantos puestos en las listas electorales en las elecciones generales. ¿Para qué? Para dar sillones. Todos los esfuerzos en dar sillones, cargos y prebendas a quien baile el agua. El mérito, y el trabajo, brillan por su ausencia.

Como resulta que quien ejerce una política basada en el reparto de cargos y premios, sin ningún proyecto ni ideas, pues es lógico que comiencen las desafecciones. Y poco a poco ha ido un pequeño goteo de críticas a la dirección. ¡Latina mantenía la coherencia! Y, además, todas las críticas son lo mismo que Latina mantenía: Daniel Méndez es un mafioso.

Aquí termina la historia, en el momento presente. Así, se explica el origen de las dos listas: una oficial, y otra crítica. Y la propia coherencia de Latina, que ha sido dedicarse por entero a su trabajo local, a buscar la integración y redimir a la ejecutiva regional de sus errores, y a mantener una postura crítica por los malos usos de las Juventudes de Madrid. Como desde la ejecutiva regional no se ha querido abrir los ojos, al final resulta que cuánto más caminas en el error más solo te quedas.

Sin meterse en el posicionamiento ideológico de otras agrupaciones, de su actuación interna, Latina se presenta como la coherencia misma, y es que el buen hacer no debe divorciarse de la política, porque eso representa frustrar las esperanzas tanto de los miles de militantes que trabajan por ella a cambio de nada y a millones de españoles que ansían una izquierda limpia y fuerte.

Yo creo que José Cepeda hizo muy bien en presentarse como alternativa tras la derrota de Rafael Simancas. El PSM, tras la traición de Tamayo, se vio privado de su autonomía para poseer un control excesivo por parte del PSOE federal, que, en este caso, no ha tenido buena mano. Los resultados del PSM son horrorosos, el discurso, aquel discurso que oí el 2003, se había evaporado. Ahora todo era el rencor, el rencor por la traición de Tamayo y la imposibilidad de llegar al poder.

Y Cepeda, aunque no ganara frente a Tomás Gómez, representa ese PSM de las bases que no quiere que le hagan un no-discurso, un socialismo derechista para caer bien a los poderosos a ver si así nos deja gobernar, un hacer y deshacer desde Ferraz sin tener en cuenta las bases de Madrid: por eso se perdió en 2007. Simancas, en su momento, en 2003, lo hizo bien: se acabó la mayoría absoluta conservadora. Simancas, al perder la oportunidad, lo hizo mal: se agarró al cargo y perdió el discurso. Y Cepeda lo que quería es volver al proyecto, porque desde la izquierda se gana Madrid. Y ni Simancas supo tener un discurso convincente en 2007 y espero que Tomás Gómez sea capaz de ofrecer un discurso que pueda llevar al PSM a donde le corresponde, que es a la Puerta del Sol a presidir Madrid.

Y tanto lo que pido al PSM, como a las JSM, es recuperar el discurso y el proyecto. Y algo muy importante: deshacerse de todos aquellos que nos rompen el corazón y la ilusión de una izquierda fuerte y convincente. Así, como lo he escrito en otro sitio, exclamo: ¡Daniel Méndez, rectifica!

Nuestra conciencia es lo último que nos quedará, y es la única a la que debemos tener lealtad. Yo la guardo, ¿y los demás?

lunes, 14 de julio de 2008

Rectificación

Errar es de humanos y rectificar es de sabios, dice el dicho. Me critico de haber leído mal la convocatoria de las Juventudes y donde leí 14 eran las 14.00h del día 16. Espero que se me perdone por tener bastante miopía y estar condenado de por vida a llevar gafas. El error y la rectificación nos honra.

Pero la cuestión central no es esa, ésta, como diría Fraga, es una “menudencia”. Aunque me llama la atención que no vayan a aceptar, como ponen, enmiendas de última hora, como sí se ha hecho en anteriores ocasiones, máxime cuando sigo pensando que los plazos son mínimos por la dificultad de elaborar enmiendas en período estival, con muchos compañeros disfrutando de las merecidas vacaciones.

La cuestión central es toda mi crítica al PSM y a JSM, de lo que no rectifico, porque, tomando el lema de la pasada campaña electoral, “hay motivos”. Y hay motivos para seguir creyendo punto por punto toda mi crítica. Preferiría equivocarme en esto más que en lo anterior, porque me parte el corazón que los esfuerzos de miles de compañeros se dilapiden en ambiciones personales sin proyecto.

Lo que pretendo, con esto, es invitar a la reflexión personal. No sólo basta reconocer el error, hay que rectificar. Como yo mismo también estoy sometido a poder equivocarme, creo que es una obligación rectificar. Y no pasa nada. Y lo mismo invito a todo aquel aludido. Rectificad. Y no pasará nada. Y os habréis honrado a vosotros mismos y a vuestros compañeros. Es más, este tema, está abierto a todo comentario, a toda réplica, dentro de la educación. Si se quiere rebatir lo que escribo, por favor, hacedlo. Si no, entiendo el silencio como afirmación.

Si no yo gano nada criticando. Es más, pierdo; y perdemos todos. Pero, ¿cómo podremos criticar los errores ajenos si no nos vemos los propios primero? Esta crítica no es una crítica vacía de contenido, es una crítica constructiva. Os invito a la reflexión. No sólo está en juego los ideales de muchos compañeros, está en juego la confianza que millones de personas nos depositan para luchar por ellos. Ése es el único objetivo del socialismo, y no el interés propio.

sábado, 12 de julio de 2008

No hay más ley que mi capricho

Leopoldo Alas, Clarín, escribió una vez en “El Solfeo”: “Y el cacique demostró con sus hechos aquel dicho: no hay más ley que mi capricho, aquí el Estado soy yo. Él sirve de providencia y es juez en última instancia, todo pleito él lo sustancia, toda causa él la sentencia. Él engendra diputados y distribuye estanquillos…” qué razón, cuánta razón tenía en su época. Y, por desgracia, cuánta razón sigue teniendo hoy en día.

Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.

Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.

Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”

Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.

Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.

Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!

Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.

lunes, 30 de junio de 2008

Crisis económicas o crisis del Sistema? posibles soluciones


Estos días nos hablan de crisis, a pesar de que los Centros Comerciales están a tope.

Lo cierto es que estamios llegando a un final de un ciclo donde el capitalismo no encuentra alternativa para continuar con la explotación.

En mi opinión no se trata de aplicar una serie de medidas para parchear este sistema. Si no de realizar un cambio radical del mismo. Es el mismo sistema que se utiliza con el Tercer Mundo; evitando su levantamiento y renacer con ayudas y misiones que no hacen más que aliviar la situación de pobreza.

Pan para hoy, hambre para mañana.

Estamos ante un sistema dirigido por unos pocos, donde la rapiña está al orden del día. El beneficio máximo a un tiempo menor es el objeto del mismo, con el egosimo por bandera y la explotación y consumo como medios de acción.

No creo que Zapatero sea capaz de un verdadero cambio (como preconiza el PSOE en sus mítines); primero porque no tiene talla como político de izquierdas (nos tiene acostumbrado a sus medidas electoralistas, que incluso no puede defender en aquellos feudos de la derecha donde no se aplican), y en segundo lugar, porque tiene como asesores a Solbes, Sebastián, Taguas y la Ministra de Ciencia y Tecnología (que no sé ni cómo se llama), liberales y pronucleares a ultranza.

Y menos en esta socialdemocracia, que es más liberal y capitalista, que socialista y democrática.

Pero el sistema está acabado o poco le queda, o sino esas medidas de última hora de los bancos de subir hipotecas e intereses de préstamos (para evitar su colapso); de la UE como las de las 65 horas laborales o las medias de retorno (como mero instrumento de defenderse del exterior y evitar la fuga de transnacionales); o esas inversiones de transancionales en recursos alternativos con la consiguiente sobreexplotación de ciertas zonas de la Amazonía (ante el cénit del petróleo, sustento del sistema). Y así un largo etc

Pero lo que veo más importante y alentador, como horizonte posible de cambio, es que no tienen alternativa, de ahí el intento de sacar beneficios a la desesperada. O creer que en Marte encontrarán recursos energéticos y minerales para continuar con todo (no es coña, investiguen por ahí los informes americanos sobre las intenciones de las misiones al planeta rojo).

Parece apocalíptico, pero vienen tiempos peores. Y la solución no está en los burócratas de los partidos politicos (meras piezas del engranaje capitalista) o sus afiliados cibermilitantes ... sino en el ciudadano (pero para ello deben de despertar del aborregamiento).

No hay que ir o repetir modelos antiguos, "segundas copias no fueron buenas". Sino aplicar el socialismo verdadero acoplándolo a los nuevos tiempos. El capitalismo lo ha hecho así, del comercial al financiero... la cuestión es que cuando es un sistema de unos pocos, el fracaso está asegurado.

Verdaderamente el socialismo no ha podido desarrollarse, siempre ha tenido enfrente a EE.UU y en definitiva los poderes fácticos de la economía.

Empecemos por salir a las calles, empecemoa a demostrar nuestro descontento en las urnas (.. que daño ha hecho el NO irlandés al Tratado de Lisboa), empecemos a realizar un consumo responsable y no como el que ellos no meten por los ojos todos los días.

Empecemos a defender un modelo socialista (pero que la gente no confunda la Cuba de Fidel o el modelo de la URSS), donde todos/as son los protagonistas y los beneficiaros del mismo.

Buenos días, buena suerte.

sábado, 21 de junio de 2008

Sí, Podemos


En el Tratado de Lisboa, la palabra "mercado" aparece 63 veces, "competencia" 25 veces, "progreso social" consigue tres menciones y "desempleo" ninguna

Los excesos del desarrollismo están llevando a la humanidad al abismo, por lo que la nueva idea de progreso debe volver a recuperar la intención de antaño, de unir el progreso con la emancipación de los seres humanos, retomando el impulso del “sí podemos” que ha caracterizado los movimientos transformadores de la izquierda durante décadas.

El progreso es una idea inventada ya en el siglo XVIII, la época de la Ilustración y de las revoluciones, pero a veces es difícil mantener esa idea viva en nuestro propio tiempo. En Francia, los revolucionarios derrocaron la monarquía y el "orden natural" –la mayor herejía en aquel momento–. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos, imbuidos de la noción de progreso, la legaron a generaciones de norteamericanos. Cuando floreció, la idea de progreso estaba reducida a Occidente, a lo que se podría llamar "zonas de Ilustración", y a las clases sociales con una educación relativamente alta. A lo largo de las décadas siguientes, los pensadores y los activistas creían en la emancipación humana y luchaban por ella, por la erradicación de la esclavitud, por una nueva vida para los inmigrantes, por los derechos de los trabajadores, de las mujeres y de las minorías.

En aquella época, la ciencia y la tecnología parecían desarrollarse con tal rapidez y seguridad, solucionando tantos problemas y haciendo la vida más fácil para millones de personas, que era fácil pensar –en la Gran Bretaña del siglo XIX, por ejemplo– que la humanidad marchaba camino al éxito, hacia horizontes cada vez más brillantes.

La noción de "desarrollo" caracterizó la versión del progreso del siglo XX. Al menos hasta la aparición –a mediados de la década de 1990– de los informes sobre desarrollo humano de Naciones Unidas, los "promotores oficiales del desarrollo", como el Banco Mundial, confundían el crecimiento económico con el bienestar de las personas y, al impulsar grandes programas como la "revolución verde", contaban con la ciencia y la tecnología para erradicar la pobreza y la desigualdad. China aún sigue un camino similar, propio del siglo XIX, con una fe sin igual en el progreso tecnológico y mostrando escaso interés por la libertad de los seres humanos o por los límites que impone la ecología.

Las dos guerras mundiales, la Shoá, los horrores del colonialismo que fuimos conociendo poco a poco, la carrera armamentística nuclear y los desastres nucleares contribuyeron a erosionar la fe en el progreso en el siglo XX. El cambio climático, las múltiples crisis financieras, la crisis del petróleo y las amenazas de las hambrunas y del terrorismo cumplen la misma función en el siglo XXI. Parece que por fin empieza a entrarnos en la cabeza que la civilización podría ir hacia atrás y que, en estos momentos, seguramente la estamos empujando en esa dirección.

Históricamente hablando, sólo la izquierda, sólo las fuerzas progresistas, han generado progreso en forma de emancipación de los seres humanos. Así, la pregunta que TEMAS hace a sus autores –“¿cuál sería la nueva idea de progreso para la izquierda en el siglo XXI?”– se revela urgente.

Intentaré contestarla señalando primero la distinción necesaria entre los avances científicos y tecnológicos y el progreso humano. En el pasado iban de la mano; hoy, sin embargo, el debate, la discusión, radica en saber si los desarrollos científicos verdaderamente constituyen progreso o no. Ahora, con frecuencia, la izquierda debe detener aquello a lo que la derecha llama “progreso”, una idea inconcebible para los progresistas de hace cien años. En la actualidad, cuando el supuesto “progreso” está controlado por las corporaciones transnacionales centradas exclusivamente en el beneficio y en la apertura de nuevos mercados, ello se convierte en un deber para los progresistas.

El ejemplo de los organismos modificados genéticamente (OMG) ilustra esta idea. Aunque hasta ahora nadie ha probado de manera concluyente que los OMG son peligrosos para la salud de las personas, es evidente que generan un impacto medioambiental negativo y que pueden extender o acabar con la libertad de los agricultores para cultivar de forma orgánica o tradicional. Conscientes de que las corporaciones transnacionales controlan los OMG –en especial Monsanto y su enorme legado de productos nocivos– los progresistas hacen bien en impedir el cultivo de OMG si no es en condiciones estrictamente establecidas.

No necesitamos más energía nuclear sino más bien, como en España, mucha más inversión en energía eólica y demás energías alternativas. Tampoco necesitamos nuevos aviones de combate, por mucho que interese al complejo militar industrial, sino más bien investigación y desarrollo de materiales ligeros para construir aviones comerciales que consigan reducir drásticamente las cantidades de gasolina que consumen. Como ha señalado el filósofo Paul Virilio, toda tecnología contiene su propio accidente: el avión que se estrella, el ordenador que se bloquea con catastróficas pérdidas de información, la fusión de un reactor nuclear, las plagas originadas por la involuntaria liberación en la naturaleza de organismos manufacturados, los vertidos de petróleo, las explosiones químicas… la lista es larga. El deber de los progresistas es aplicar de manera rigurosa el principio preventivo de intentar controlar las corporaciones que tratan de controlarnos. Esto exige perseverancia y que las organizaciones políticas transnacionales equiparen sus estrategias con las de las propias corporaciones.

La cuestión del progreso en el sentido de la emancipación de los seres humanos es distinta. Aquí, evidentemente, la izquierda no está llamada a impedir, sino a buscar y a encontrar nuevas vías, de la misma manera que todos los progresistas habidos y por haber lo han intentado. Todos ellos tuvieron que luchar con múltiples formas de opresión en las difíciles condiciones de su tiempo, y la mayoría de ellos, admitámoslo, fracasaron. Espartaco no consiguió acabar con la esclavitud en la antigua Roma, y hasta el siglo XIX ésta no se pudo erradicar. Cientos de filósofos, protocientíficos, pensadores y personas inocentes acabaron quemados en la hoguera cuando el poder de la Iglesia no podía ser detenido. Durante siglos, Europa llevó a cabo guerras sangrientas que provocaron un número incontable de muertes innecesarias hasta que una Europa unida terminó con ellas. Las mujeres no fueron completamente reconocidas como seres humanos hasta hace menos de cien años y todavía intentan alcanzar la igualdad total, incluso en las sociedades “avanzadas”. Los derechos humanos siguen siendo ignorados en muchos sitios, también en Occidente, de forma que aún nos quedan muchas metas y muchas áreas en construcción en el siglo XXI.

Desafíos

El desafío sin precedentes que se plantea hoy a los progresistas es ser activos en todos los frentes geográficos. Hasta hace poco bastaba con intentar resolver los problemas del propio país –sueldos decentes, condiciones de trabajo óptimas, asistencia sanitaria adecuada, educación universal, separación de Iglesia y Estado, etc–. No cabe duda de que las cuestiones nacionales siguen siendo importantes. Pero también lo son las cuestiones locales. Cada vez más, sin embargo, vemos que las fronteras de nuestras vidas van mucho más allá de nuestras fronteras nacionales. Los europeos tienen que saber que actualmente el 85% de la legislación que gobierna sus vidas no proviene de su Parlamento nacional, sino de Bruselas, y que la Unión Europea tiene el control del modelo económico neoliberal, guiado por intereses comerciales hasta el punto de excluir cualquier consideración de progreso social.

Recientemente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha anunciado tres decisiones que obligan a Suecia, a Finlandia y a Alemania a aceptar mano de obra de Europa oriental con salarios un 50% inferiores a los de sus trabajadores nacionales. Estas decisiones, que tienen su base en la “libre prestación de servicios”, sitúan a los trabajadores europeos en competición directa y lanzan una “carrera hacia mínimos” en lo que respecta a salarios y condiciones de trabajo. En el Tratado de Lisboa, la palabra “mercado” aparece 63 veces, “competencia” 25 veces, “progreso social” consigue tres menciones y “desempleo” ninguna. La Comisión insiste en que no se apliquen restricciones a la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales. ¿Podemos albergar esperanzas de gravar las transacciones de capitales internacionales –como Attac propone desde hace años– si no es posible aplicar “restricciones” y es la Comisión (con sus miembros no electos), o el Tribunal Europeo, quien decide? Siglos de progreso europeo pueden quedar anulados y borrados si los progresistas no consiguen controlar esta Europa neoliberal; tarea que debemos llevar a cabo mediante una organización transfronteriza similar a la de las élites europeas que disfrutan hoy de unas condiciones extremadamente beneficiosas para sus intereses.

La tarea de introducir asuntos de vital importancia en la agenda internacional constituye un proceso terriblemente lento, no digamos si queremos que se tomen medidas. Hicieron falta más de veinte años para convencer a las autoridades nacionales e internacionales de la realidad y del peligro del cambio climático, lo que nos da una idea de hasta qué punto se contentaban con escuchar a las corporaciones, en especial a las empresas petroleras. Ahora que todos somos concientes de las amenazas, los líderes aparecen, una vez más, paralizados. Sabemos que los refugiados por el cambio climático llamarán a nuestras puertas en cuestión de años y, sin embargo, no nos estamos preparando para ello. Sabemos que, una vez más, las hambrunas acechan al mundo, que decenas de millones de personas que han sobrevivido a una vida de hambre permanente caen de nuevo en esa pesadilla y, aun así, seguimos produciendo biocarburantes en lugar de cultivos alimentarios, y no hacemos esfuerzos por contener a las fuerzas del mercado que conducen a las hambrunas masivas.

Los progresistas tienen que desembarazarse de una vez por todas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio, y sustituirlos por las organizaciones internacionales que de verdad respondan a las necesidades de las (desatendidas) tres cuartas partes de la humanidad. Para cuando falleció, en 1946, John Maynard Keynes ya había elaborado el proyecto que serviría a estas organizaciones. No sería mala idea desenterrarlo y mejorarlo para adaptarlo a las necesidades actuales.

En todas partes vemos a las elites ansiosas por acabar con el progreso democrático de los siglos pasados y por conseguir que dirigentes no electos (la Comisión Europea, por ejemplo) o tecnócratas (el FMI, la OMC) sean fieles a sus propios intereses. La lucha constante de los progresistas por preservar la democracia les enfrenta a quienes tratan de socavarla: el déficit democrático debe ser el nexo de toda nuestra acción futura.

Quizá porque es consciente de todo esto, Barack Obama ha surgido del casi anonimato político para ocupar un lugar preeminente en el imaginario colectivo y, esperemos, pronto también en el despacho del presidente de los Estados Unidos. Utilizando un magnífico lenguaje, es capaz de hacernos comprender el significado de nuestras tradiciones y de nuestros logros. Cada vez que hemos oído que no estábamos preparados, que no merecía la pena intentarlo, que nunca conseguiríamos nada, respondimos "yes we can" (sí, podemos). Los autores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, los esclavos y los abolicionistas, los pioneros y los inmigrantes, los trabajadores y las mujeres, los impulsores del New Deal y los astronautas, todos ellos respondieron "yes we can".

La Historia de la humanidad –y por ende la lucha por la emancipación de los seres humanos– no ha terminado, y no debemos ofender a las generaciones futuras. Ojalá los progresistas de todo el mundo, sobre todo los europeos, se unan alrededor de estas palabras: yes we can.

Susan George, Comité de Apoyo de Attac, Temas para el Debate
Traducción: Alfonso Guerra Reina.

sábado, 17 de mayo de 2008

El futuro de la socialdemocracia


Tras ver las derrotas de la izquierda europea en Gran Bretaña e Italia, y sumarlas al resto de países europeos donde ya no gobiernan. De momento, es la esperanza.

Y no gobiernan por los fallos propios, que por ser mejor la derecha alternativa. En Italia la izquierda ha renacido en unidad de sus cenizas…en la oposición. En Suecia el hegemónico Partido Socialdemócrata ha vuelto a la oposición en una ¿quizás breve experiencia conservadora? La experiencia sueca no habla de períodos conservadores extensos. Noruega vive de nuevo bajo la izquierda, en Dinamarca no consigue quebrar el bloque de la derecha; Holanda corre el peligro de derivar en un derechisto populista y xenófobo y no prefiero hablar de Bélgica y su deriva federalista o confederalista.

En Portugal y en España la izquierda es fuerte. ¿Por qué? La izquierda europea vive una debilidad extrema: de programa e ideas. El gran programa, que fue el Estado del Bienestar, se ha instalado ya en la Europa occidental. Ahora el nuevo programa, si lo es, es defenderlo del acoso al que se le somete de parte de la derecha neoliberal. España y Portugal aún tienen un bienestar en pañales, Suecia está aún muy lejos, y, mientras se llegue, la izquierda tiene programa.

Las ideas caminan a ser una simple defensa del pasado y de la esterilidad para crear propuestas de los nuevos retos del siglo XXI: ahora quien puede ser conservador es la izquierda y reformista la derecha. Reformista pero no positiva; su reforma es el desmantelamiento del Bienestar por la ley de la selva.

Sí hay una cosa muy esencial que la derecha ha visto y la izquierda ha cedido: las ideas. La izquierda naturalmente tiene ideas, pero no vale tenerlas, no vale pensar que son mejores. Tiene que hacerlas llevar, hacer convencer que son verdaderamente las mejores.

La izquierda ha cometido muchos errores para intentar ganar unas elecciones, el giro a la derecha supone no solo una pérdida de identidad propia del origen humilde, sino la pérdida de ese votante humilde, huérfano de un partido que se le aleja. Y huérfano se echa en los brazos de la izquierda radical o del populismo xenófobo de la ultraderecha. Es una reacción desesperada a opciones que se alejan de llevar un programa creíble, es un voto protesta, no un programa de gobierno.

España ha demostrado que la victoria de la izquierda es desde la propia izquierda; una izquierda enfrentada a la derecha, una izquierda que no sólo ha ganado a la derecha sino que ha hecho algo mucho mejor: convencer. Y convenciendo ha ganado el respaldo de quien antes apoyaba a la izquierda radical o al nacionalismo. El voto protesta se ha convertido al programa de gobierno: en España la izquierda es la que es reformista.

El ciudadano, antes que ser de izquierdas o derechas es ciudadano, posee una conciencia crítica y ansía ilusión. Y votará en conciencia de con quien se identifique más. Y por eso la izquierda puede ganar el apoyo desde la izquierda, sin necesidad de viajar más allá del centro político.

El siglo XX fue un largo proceso de demostración que el futuro no es la ruptura violenta, sino la reforma. Podemos decir que Bernstein ganó el debate, y Kautsky también, porque no apoyó la violencia y pesadilla pervertida que fue el comunismo bolchevique. En esencia, ambos acabaron apoyando lo mismo, y la socialdemocracia alemana caminó por la vía parlamentaria y reformista, junto al resto de partidos socialistas. La alternativa comunista y fascista acabó con una profunda decepción y tragedia para demostrar que únicamente la vía de la reforma ha llevado a la clase trabajadora a avanzar hacia su bienestar material, y a dotar a los sistemas de un funcionamiento democrático y de un Estado de Bienestar.

La I Guerra Mundial acabó con el internacionalismo obrero. La izquierda necesita recuperar un consenso común de actuación, un programa global para aplicar al llegar al poder. El de la derecha es muy claro: destrucción del Bienestar y recorte de los derechos frente a la “amenaza” terrorista. Franklin dijo que quien recorta su libertad para aumentar su seguridad acabará perdiendo ambas cosas. ¿Cuál es el programa común de la izquierda? No hay, la Internacional Socialista ha desvirtuado su contenido para ser meramente un club de partidos. Necesitamos la coordinación internacional, dejar de pensar como países y pensar en globalidad, porque la libertad de la sociedad no es sólo prioridad de Europa, sino del planeta entero. ¿De qué nos sirve Internacional Socialista, la IUSY, ECOSY y Partido Socialista Europeo si no son instrumentos eficaces para la coordinación de las ideas?

Yo veo mucho futuro a la socialdemocracia, pero sólo si sabe dar la cara a la derecha. Y como en España, no basta con gestionar: hay que transformar sin miedo a nada.

martes, 13 de mayo de 2008

El personalismo, gusano del socialismo

Resulta admirable el trabajo de muchas personas, personas humildes que entregan su tiempo libre o dan una total dedicación al servicio de las ideas: luchando por el socialismo, trabajando por un ideal y por la mejora de la vida de las personas.

Gente así, son la inmensa mayoría, la mayoría silenciosa que ponen sus cargos y su fuerza para defender hasta sus últimas consecuencias el ideal socialista. Son gente que no quieren ni buscan cargos por tenerlos, por simple ambición propia, más que la propia y sana ambición de hacer todo lo posible por el bienestar de los ciudadanos. Junto a ellos, por desgracia, están los otros ambiciosos, los que no tienen escrúpulos, los que no tienen ideas, más que ideas huecas, falsamente progresistas, todas dirigidas a un punto: cargos, cargos, cargos, y vivir del cuento.

Creo que la gente puede dedicar toda su vida a la política, creo en gente que se forja un camino laboral y decide dedicarse por entero a la política por el ideal. Pero no puedo creer en gente que ya antes de hacerse un hueco en el mundo laboral, o al menos no tener decidida o terminada una carrera, una especialización laboral o haya al menos buscado su sustento más allá de la política, quiera meterse en ella de lleno y vivir de artificialidades.

Las juventudes de los partidos han de ser una cantera de los futuros miembros del partido, personas que han ido adquiriendo experiencia y que comparten todos una cosa en común: el ideal y el programa, no la ambición ni el personalismo. Y todas las juventudes de los partidos caen, y en esto también se incluyen las Juventudes Socialistas, a ser una cantera no de ideales sino de ocupantes de cargos. No para hacer, sino para no hacer. Las luchas que hay en los partidos y todas sus secciones no son luchas por el programa A o el programa B, sino porque fulano o mengano tengan su cargo y vivan del cuento. Y a esto las juventudes han representado idénticamente los conflictos de los partidos.

Hay personas, una persona, sin oficio ni beneficio, que puede acumular en su tarjeta de visita hasta tres cargos, como dirigir unas juventudes, ser técnico municipal de nada y ser diputado. Lo que no es ni mínimamente explicable sin manipular las palabras y los conceptos es tener un cargo con un sueldo a costa de los presupuestos municipales que solo se da por ganar un puesto y tener que vivir de algo por argucias. Lo que no es natural es que una persona sea diputado de la noche a la mañana sin un mínimo mérito para serlo. ¡Qué pensarían los griegos, creadores de la democracia, o los romanos, creadores del derecho! Creo en el mérito, en el cursus honorum basado en el mérito. Si criticamos a gente como Manuel Pizarro o Álvarez de Toledo, que ganan sus escaños sin méritos internos en las filas conservadoras, más que el “mérito” de embolsarse varios millones o de dejar por los suelos la independencia y rigor periodístico por servir a las directrices partidarias… deberemos también condenar lo mismo que ocurra, aunque sea en el seno del socialismo, ¿no? Si no pecaremos de hipócritas.

No es una crítica por ser la persona fulana o la persona mengana, no es la persona, ni mucho menos. Es el método, es la vía, son los actos. Convertir las juventudes de la región en algo menos que nada, sin voz entre la juventud, moviendo hilos para acabar con quien pueda elevar una voz distinta, hacer prácticas que rozan los límites de la ética (o de la legalidad, mismamente), o no ver lo que es la realidad, que no tenía peligros y que podía haber hecho exactamente lo mismo, o estar donde está ahora, con actos de integración, de buena voluntad. Y por añadir, con ideas propias basadas en el ideal socialista y no en la simple ambición personal. Porque, ¿ambición para qué? ¿Cargo o ideas?

Si no se ve el tremendo daño que esas actitudes crean entre la gente, es la constatación de que entre los dirigentes de los partidos hay muchos al único servicio de sus intereses personales, y ya por eso gente a la que hay que rechazar y alejarse. Pero por eso mismo temer lo que muchos ven: en la política hay gente sin escrúpulos. Y con eso solo salen perjudicados la ciudadanía misma y los que trabajan en la política por el ideal.

El socialismo no es eso. No es eso, no es eso, parafraseando a Ortega.

viernes, 11 de abril de 2008

La fractura conservadora


Apenas un mes ha transcurrido desde las elecciones generales y el partido derrotado ya ha anunciado su fractura. No solo el partido, sino todo lo que antes yo denominé Conglomerado Conservador, se ha disuelto, ha caído. La unión de la derecha política con la mediática se ha roto. La derecha social, los ciudadanos de pensamiento conservador, ni se han roto ni disuelto de nada, porque con ellos no se han aliado nadie, han sido la comparsa de la farsa conservadora.

Pasado un mes, teniendo ya desde hoy en efectivo al Presidente del Gobierno sin concesión a ninguna minoría, la veda se ha abierto en la derecha: es la guerra abierta.

Desde los medios de la derecha mediática, que antaño reñían por ver quién le daba más coba y halagos a Rajoy, han pasado a apuñalarle. Es un golpe de Estado de la derecha, pero algo que todos sabíamos: en la derecha no manda el partido conservador, mandan los mass media, y éstos se han lanzado al asalto por el control del partido.

Lo que la derecha mediática no acierta a comprender es que la derrota electoral no ha sido solo del Partido Popular: la derecha mediática ha sido derrotada. Sus mentiras no han conseguido dar la vuelta a la tortilla, porque ni Zapatero traiciona a España, ni se vende a los nacionalistas ni es un corrupto. Mentiras, odio, mentiras y odio. Es más, su política sectaria de odio hacia lo “diferente” (homosexuales, catalanes, vascos, izquierda, musulmanes…) ha causado un revulsivo general que ha ayudado a mantener la confianza de los ciudadanos de izquierda más críticos con un gobierno al que no consideran “suficientemente de izquierdas”.

El caballo de Troya de las ondas mediáticas es su esperanza madrileña. Esperanza Aguirre. Las ondas y los periódicos ya la preferían desde que saltó a escena una web diseñada desde colabores de Losantos.

Parecería lo más normal cuando la Constitución obliga a que los partidos se doten de un funcionamiento democrático interno, que existieran varias corrientes, diversos puntos de vista, diversos candidatos. No. En la derecha eso ya no puede ser así: son partidarios del caudillismo. Pero ese caudillo, desde Aznar, no existe, sino reyezuelos de cada autonomía por saltar a la arena nacional.

Resulta muy lógico el paso que emprendió Aguirre: sus ambiciones, como las de Gallardón, son archiconocidas. Y se le acaba el tiempo. Como dije, el año 2003 fue una oportunidad perdida para la izquierda para acabar con la figura política de Esperanza Aguirre, no muy significada anteriormente más que por sus “perlas” acerca de la “pintora Sara Mago”, entre otras (y continúan en el tiempo reciente). Aguirre se creció, arrinconó a Gallardón del liderazgo del PP de Madrid y ha hecho de Madrid una región de ultraliberalismo demagógico (¿es Telemadrid un ejemplo de no intervención liberal o de órgano al estilo nazi de Goebbels?) y desintegración masiva del sistema público. A los madrileños de derechas les da igual, se pagan sus problemas. A los otros los convence, tocándoles la fibra identitaria, como toda casi una nacionalista periférica. Para citar a George Lakoff y su “No pienses en un elefante”, Aguirre ha creado un marco donde los madrileños se sienten muy a gusto: les degrada el sistema público, les daña sus intereses pero se abandera como protectora de los madrileños frente al gobierno central, que es “malo”, y los nacionalistas periféricos, que son más malos y por añadidura terroristas, y por ende les “baja” los impuestos. Tomás Gómez ha caído en la trampa que Lakoff previene: girar a la derecha y copiar su discurso (supresión del impuesto de patrimonio). ¡Se cae en su discurso! Los madrileños de derechas ya tienen su partido con el que se identifican, el PP, y otro no les va a hacer cambiar de opinión. Es justamente al revés, invertir el proceso, llevar a la ciudadanía madrileña un discurso dinámico y con sentido de izquierdas para convencer a la gente de que ese programa es el mejor para su identidad como madrileños y españoles: los impuestos no son malos y son necesarios, el sistema público posibilita la igualdad de oportunidad para que todos generemos riqueza, la solidaridad territorial es lo más patriótico para ayudar a las regiones más pobres (Por cierto que el discurso del nacionalismo es exactamente igual que el de Aguirre, los votantes nacionalistas no votan por intereses, sino por lo que se identifican-> el nacionalismo frente a Madrid).

Pero, quizás, Aguirre haya cometido un error capital. Se ha lanzado al precipicio y no hay manos que se le unan a sostenerla. Teniendo en cuenta el sistema oligárquico de la derecha política, por mucho que haya militantes o diputados, por muy pocos que sean, que quieran apoyarla como sugirió Beteta, no pueden hacer nada frente a un partido controlado desde su cúspide de modo férreo. La elección de compromisarios se realiza bajo control de las cúpulas regionales y la nacional. Todas y cada una van apoyando a Rajoy: Galicia, Andalucía, Valencia, Cataluña, Murcia… Valencia que podía haber sido el otro puntal de Aguirre más Madrid se ha inclinado por Rajoy. Aguirre genera rechazo. No sólo en la sociedad más allá de Madrid, sino en su propio partido. Las guerras internas originadas por el conflicto Aguirre-Gallardón desmontaron el efecto Pizarro (si es que lo hubo, y lo dudo; como mucho sostenido artificialmente por las ondas mediáticas de la derecha), se tensó al partido cuando Aguirre quiso hacerse con la presidencia del PP madrileño, se producen obstrucciones continuas a los proyectos del Ayuntamiento y la Comunidad… eso desgasta mucho al partido, quizá no en Madrid, pero sí a nivel nacional.

Aguirre se ha suicidado. Si gana Rajoy, y acaba manteniendo el control del partido, no creo que pase por alto esta “rebelión” de Madrid y la derecha mediática. Pero el PP de Rajoy no es el PP de Aznar. Rajoy no ha ganado elecciones, Rajoy no se impone, Rajoy no decide, Rajoy no nada de nada… ahora cada uno habla con más libertad, y eso es bueno para el debate democrático.

Pero la derecha no se guía tanto por la ideología como la izquierda, sino por las personas. ¿Qué proyecto en común pueden tener liberales, democristianos y extrema derecha más que el poder? ¿Sigue el liberalismo estricto la doctrina social de la Iglesia? ¿Sigue el sector más tolerante la homofobia y retrofranquismo de los extremistas? No. El partido se fractura. O con el liberalismo de Aguirre o con el conservadurismo de Rajoy.

Si Aguirre no se presenta, se habrá suicidado. Si Aguirre se presenta y pierde, porque no la dejarán ganar, se habrá suicidado. Si ya la izquierda madrileña estuviera dirigida por un líder con convencimiento, reconocimiento y programa, ya podríamos tener puesto un pie en Sol y otro en Cibeles. Porque Gallardón también se ha suicidado por su ambición. Suicidado en su partido, porque Gallardón sabe que sus planteamientos pueden tener el visto bueno de una parte de la derecha. Al igual que Aguirre. ¿La fractura, por fin, de facto y de iure de esta derecha monolítica?

¿Cantará, por fin, victoria la izquierda durante muchos años para mejorar España?